Acabo de escribir sobre lo maravilloso del viernes y, de repente, he recordado que es fin de semana y seguro que me toca aguantar a mis suegros.
Os voy a contar mi pequeña historia familiar:
Yo tengo madre (viuda para más información) pero, precisamente como es mi madre, la conozco y, aunque la quiero, se de sus defectos, intento no imponer su presencia a mi marido. Como casi todas las madres (que conste que yo también lo soy) es marimandona, exigente y especialmente protectora. Sin embargo, yo siempre la paro, porque hay cosas en las que considero que no se debe meter.
Por contra, mi marido es incapaz de parar a la meticona de su madre o de cortar el dictatorial padre que tiene. Cuando está con ellos los casi 2 metros de estatura se reducen a menos de 1 m. pareciendo pequeñito.
PROBLEMA: Mis ovarios. Vaya que como soy mujer no tengo "testículos" (hoy me he propuesto ser "super" políticamente correcta que luego siempre hay algun@ tont@ de baba que dice que eres mal hablad@. Yendo al tema, pues que si mi madre no me dice qué es lo que tengo que hacer, ¿por qué me lo van a tener que decir mis suegros? Esto sin hablar ya del tema relación de abuelos (que no hay tan sólo para decirme lo que tengo que hacer) y nieta (es pequeña pero pasa... ¡Gracias a Dios que tiene mi caracter!)

Ahora viene lo gordo: los tengo que ver quiera o no quiera porque el hijo no los puede ver solito. PUAGG... me paso toda la semana siendo comercial, poniendo buenas caras a clientes y compañeros me lleve bien o mal, mejor o peor y llega el fin de semana y más de lo mismo.

Me acabo de dar cuenta que cuando lo pones por escrito no alejas los males, si no que los realzas. Bueno ya he criticado un poquito por hoy. Buen día si has llegado hasta aquí.