Días... Hoy había decido escribir sobre el último libro de Patricia D. Cornwell, puesto que soy fan suyo y quiero hacerle promoción. Sin embargo, he cambiado de opinión. Estoy en la oficina y llevo media hora sufriendo a mi hermana (sí trabajamos juntas y por cuenta ajena). Me tiene hasta las orejas y finalmente he decidido decir que ¡¡Odio a mi hermana por las mañanas!!
No os imaginéis una dulce princesita, antes bien es una bruja con cara tierna (vamos que no tiene verruga con pelos en la barbilla). Es igualita que yo: odia a la humanidad por las mañanas y pone en práctica su guerra particular basada en las ironías descontroladas.
Que esto lo estoy escribiendo con su autorización. De verdad, donde hay confianza da asco, puajg... Claro que si veís el resto de gente que me rodea, mi hermana brilla con luz propia, cuan ángel de la mañana (vaya hoy ha tocado poética, jejeje).
Bueno lo voy a dejar porque a mi espalda tengo a alguien que... en fin para que voy a decir nada más. Ahora mismo no odio a la gente que está contenta por las mañanas. Simplemente odio a l@gilipollas