Días a todos... ni buenos, ni nada. Odio madrugar y odio los días cortos. Pero sobre todo y todas las cosas odio a la gente que está contenta por la mañana. Contento, ¿de qué? ¿De tener que salir de la cómoda cama a las 5,30 A.M.? ¿De tener que salir de casa, comerte el atasco para llegar al trabajo? Y luego llegas tú tranquilamente, deseando que la humanidad se muera o, por lo menos, que nadie te diga nada y te encuentras con el/la tipic@ que pretende que le hables y seas agradable. Puaggg